Los finales son los que más nerviosos ponen a los estudiantes. La posibilidad de enterrar para siempre una materia está muy cerca, pero también echar todo a perder si nos va mal. En esta nota, una guía simple y efectiva para preparar un final.

Organiza el temario
La idea es poner en un par de hojas de papel todo lo que hay que estudiar. Lo mejor es hacerlo durante la año así no hay que hacerlo todo al final, algo que ya vimos en el artículo Temarios dinámicos. De todas formas, si lo hicieron durante el curso no viene mal repasarlo y chequear

Recopilar exámenes ya realizados
Fundamental para preparar un final. Lo decimos siempre que haya que dar algún examen sea final o parcial. Siempre tenemos que tener una idea de a qué nos vamos a enfrentar. Cuantos más finales tengamos, mejor.

Hacer un cronograma
Hacer un cronograma para preparar un final no quiere decir dibujar un diagrama genial para colgar en la pared. No. Tenemos que tomar el temario y repartir los temas en jornadas completas. Quienes no tengan la posibilidad de estudiar todo el día, deberán asignar un número de horas fijas para preparar el examen. Si armamos bien el cronograma nos evitaremos llegar a la noche previa al final estudiando con desesperación y teniendo que tomar una jarra entera de café para poder mantenernos despiertos.

Dejar dos días de repaso previo al examen
Sí, así de clarito. Dos días antes del examen tenemos que tener todos los temas estudiados y aprendidos. El tiempo que resta será de repaso y para leer algún tema periférico que pueda darnos mayor nivel en la comprensión de la asignatura. Esto último es útil si el examen es oral.

Seguir el cronograma
Tan simple como empezar la jornada de estudio mirando el cronograma, fijarse qué es lo que hay que estudiar ese día y finalmente hacerlo. Si no se llega a estudiar algo, quedará para el otro día. Pero ese ajuste del cronograma hará que algún día tengamos que compensarlo estudiando un poco más. De todas formas, de última siempre están esos dos días sin temas a estudiar previos al examen.

Equilibrar el estudio con el descanso
Algunos finales son terriblemente pesados y llevan semanas prepararlos. No se puede dejar de vivir, empezar a estudiar y luego de rendir volver a vivir. Hay que equilibrar, ir asimilando los temas día a día y tener pausas para distenderse. Lo importante es no llegar a los últimos días cansado físicamente ni hastiado de la materia. No es bueno estudiar hasta agotarse previo a un examen. Y eso nos lleva al siguiente punto.

Apretar el acelerador los últimos días
Si hicimos todo bien, los últimos días de estudio tendríamos que tener suficiente energía para meternos de lleno en el examen. Es aquí cuando más nos concentramos y podemos llegar a pasarnos con los tiempos de estudio. La concentración en este momento y hasta el examen tiene que ser máxima.

Tener confianza y mantener una visión positiva
Es más necesario que en cualquier otro examen, puesto que los finales suelen ser más duros y en ellos a veces nos jugamos mucho: puede ser un semestre o un año de estudio. Y es demasiado tiempo como para no sentir la presión. Hay que tratar de mantenerse optimista.

Preparar un final es importante
Resumiendo, tomarte el tiempo para preparar un final puede hacer la diferencia no sólo entre aprobar y no aprobar y lograr una buena nota. Se trata también del proceso de estudio. La idea no es sufrir hasta el examen sino ir ganando confianza poco a poco. Con una buena preparación esto es posible.

Elaborado con ideas de  Alejandro de Luca.

También adjuntamos un interesante folleto elaborado por Universia, por te sugiere buenas ideas.

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