La lección magistral corrió a cargo de la Vicerrectora de Estudiantes y Política Lingüística de la UB, Dra. Mercè Puig Rodríguez-Escalona, con una conferencia titulada ‘La maravillosa historia de nuestras palabras’

El Colegio Mayor Monterols se vistió de fiesta para celebrar el acto de apertura del curso 2019-2020. En la lección magistral, la Dra. Puig Rodríguez-Escalona hizo un recorrido por el curioso origen de palabras como cocorocó, vagamundo o trabajo, que viene del latín tripaliare, que significaba literalmente ‘tres palos’ y era un instrumento de tortura formado por tres estacas a las que se amarraba al reo. Así es, según su etimología, el trabajo es un tipo de tortura. Uno de los asistentes más jóvenes tuvo que esperar al final del acto para confirmar con la Dra. si el origen de la palabra estudio tenía relación con la de «trabajo». También quiso agradecer a los padres por la confianza que depositaron en Monterols para apoyarlos en la formación del tesoro más preciado que tienen, sus hijos.

El acto estuvo presidido por Fernando Villar, director de Monterols, Pere Alavedra, presidente del Patronato de Gobierno y Guillermo Sedano, decano de colegiales. Entre los invitados acudieron gran número de padres, hermanos y amigos de los colegiales. Fernando Villar, director del CMU, recordó que lleva tan solo unos meses como director pero ya estuvo como residente hace 20 años y fue una experiencia que marcó su vida. Por encima de todos los planes que se hacen de deporte, excursiones y demás iniciativas, Fernando animó a los colegiales a tener un norte. El director culminó: «Tuve la suerte de coincidir con el 2º director de Monterols que este mes cumple 100 años, Don Francisco Ponz. Le pregunté, desde la experiencia de un siglo vivido qué me podría aconsejar. –Habla mucho con ellos, aprenderás mucho y aprenderán mucho–, me dijo».

A continuación el decano debutó en esta faceta dando su primer discurso oficial como representante de los residentes y procedió a presentar la memoria de actividades del curso 2018-2019 que completó con la proyección de unas diapositivas de lo que había sido la convivencia y el ambiente en el pasado curso.

Tras el acto académico los asistentes pudieron disfrutar de un aperitivo servido en la planta 0 del Colegio Mayor. Los residentes pudieron intercambiar sensaciones con sus familiares y hubo también oportunidad de brindar con cava para pedir por otro curso cargado de ganas y de ilusión donde la formación, el trabajo y los valores continúen siendo los pilares fundamentales.