Era un viernes de septiembre por la tarde, principios de otoño, el cielo tapado y fresquito en la calle con las primeras gotas cayendo sobre Barcelona. Vamos, que no apetecía nada salir de Monterols, que se estaba muy bien.

Pero una cita es una cita. Llega Antonio con su guitarra, cojo otra de Monterols y salimos a la calle. Nos reunimos con el resto del grupo en Plaza Molina. A pesar de la lluvia que nos cae encima, han venido bastantes. Con amigos así, da gusto poder contar. Muchos, es la primera vez que nos vemos desde que acabamos bachillerato. Somos alrededor de 30, todos estudiantes de 1′ de la UPF, la UPC y la UIC, con un denominador común: tenemos la tarde libre… y ganas de cambiar el mundo. Allá vamos, como exploradores, vamos a la Residencia que tienen las Hermanitas de los Pobres al lado de la Plaza de Lesseps, para todos es nuestra primera vez, así que con Google maps conseguimos llegar.

Una vez dentro nos topamos con un grupo de amables ancianos que, tampoco hace tanto tiempo, no debían ser muy diferentes a los adolescentes empapados por la lluvia que tienen delante. Nos piden música, canciones. Hay un momento de bloqueo. Tú, “Quién toca?” Tú, “Te sabes los acordes? Ya, pero esque está en un tono altísimo, así no llegáis y hacéis gallos! Va, tocamos sirenas? No! Porfavor, tiene que ser algo más de su época, por favor!” Así así que David y Coque cogen las guitarras y empezamos a cantar Perales en un auditorio de abuelos confundidos y alegres a la vez, después de Perales viene Serrat, Els Pets, la Salve Rociera, Melendi y “Caminando por la vida” Al cabo de poco ya bajabamos del escenario y empezamos a bailar con ellos mientras las guitarras y las voces siguen dándolo todo.

Mercedes acaba de llegar de sudamérica, tiene unos setenta años y toca el piano que da gusto. Alguno se ha quedado embobado con su música que llenaba la sala, nos pide que la acompañemos y tocamos a cuatro manos. Después empieza a tocar “As time goes by” de Casablanca. Mágico.

Fue una pasada. Al acabar nos despedimos de ellos y nos refugiamos de la lluvia en casa de Pepe. Empieza #DoChange_bcn. De los treinta del principio quedamos ocho. Y acordamos que esto no ha hecho más que empezar, ha sido “el pistoletazo de salida”. A cambiar el mundo, aquí y ahora. Con la cabeza en cielo y los pies en la tierra. Desde hace unas semanas ya vamos regularmente a Montealegre, donde atienden familias con pocos recursos económicos, a la Parroquia de Sta.Ana, donde han habilitado una “hospital de campaña” para gente de la calle, a Braval, trabajando codo con codo con adolescentes del barrio… y esto no ha hecho más que empezar. Ahora mismo me voy a Sta.Ana.

De primeras parece evidente que los residentes fueron los que más recibieron ese viernes por la tarde, se lo pasaron en grande, cantaron como nunca, hablaron por los codos entre risas y la merienda que nos sirvieron y algunos disfrutaron bailando de lo lindo. En verdad creo que nosotros fuimos los que más recibimos esa tarde de lluvia. Sí! En serio! Descubrimos que dar tu tiempo y tu ilusión a otros sin esperar nada a cambio es de las experiencias que más me  han llenado. Porque vale la pena.