El 1 de octubre tuvimos la suerte de tener con nosotros a Francisco Javier Abril, carmelita descalzo que lleva 21 años desarrollando la misión en Burkina Faso, uno de los países más pobres del mundo. Estuvimos cenando con él y después tuvimos un rato de tertulia en el que explicó muchas de las actividades que llevan a cabo además de la evolución de su labor y curiosidades de la región y la cultura.

Hay que destacar el trabajo de misioneros como él, el cual permite que la Buena Nueva llegue a todas partes, así como los valores fundamentales del cristianismo: la esperanza, la alegría, la misericordia, el perdón, la paz, el amor… De ahí que el cariño dado a todas estas personas más desfavorecidas, se transforme luego en nuevos cristianos que descubren a Dios. También habló del crecimiento de los poblados en los que se trabaja y la gran correspondencia y agradecimiento de los burkinabés a todo lo que hacen.

Aparte de ellos también hay otros grupos de la Iglesia trabajando por esa zona, ya que siempre es una prioridad cuidar de los más pobres.

Fue muy interesante escuchar su testimonio en el que concluyó: “Doy gracias al Señor por esta experiencia durante estos casi 20 años en la que he podido “percibir” su amor, su bendición y su gracia, pudiendo testimoniar de lo mucho que he recibido de estas gentes y de todo lo compartido con mis hermanos carmelitas. Esta “alegría del Evangelio” la experimento y la vivo como un Don, en mi encuentro con el Señor en la oración y en mi vida compartida con los demás.”